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viernes, 25 de diciembre de 2009

"Glorita ven"

Retrocedí el tiempo y comencé rebuscar en mi baúl de los recuerdos, poco a poco fui visualizando aquella infancia de la que poco hablo, pero de la que hoy mucho demuestro.

Algunos se preguntarán el por qué del título de esta entrada. La razón, al menos para mi, es muy sencilla; la tomé de aquel vals "Anita ven" de Pablo Casas, aquella criolla canción que canté y bailé hasta el cansancio en cada jarana que se armaba en mi casa, aquella en la que el autor menciona el afán porque la otra persona comprenda su cariño, su dolor...y es que fue el pesar de mi abuela el que no me haya llamado Ana María, sino Gloria María, por aquellas vueltas del destino (y de la suerte) que en sorteo de elección de mi nombre no haya salido elegido.

Mi infancia transcurrida en mi Barrios Altos querido, lleno de alegrías, experiencias, momentos... familia. Aquel Jr. Puno # 1425 donde crecí y viví, aquella iglesia de Cocharcas que escuchó mis primeras plegarias, su colegio en el que aprendí mis primeras palabras... los solares de Muña y San José en donde aún quedan las primeras jugarretas con los primos y los amigos que dejé, aquella inocencia que con el tiempo destrocé.

Así fue como yo crecí y viví durante los 7 primeros años de mi vida: rodeada de amistades y familia, de jaranas criollas y de momentos y jugarretas inocentes, un mundo donde no era extraño encontrarse a la familia reunida y cantando "YO SOY DE LOS BARRIOS ALTOS, EL PALLADOR POPULAR...", o cuando en un día cualquiera sonaba en el tocadiscos un "Luis Enrique, el Plebeyo, el hijo del pueblo, el hombre que supo amar..." que hacía practicar un pequeño baile a la hora de cocinar, o un tímido tararear entre aquellas cuatro paredes del que alguna vez fue mi hogar. Así fue el entorno de aquel entonces, donde la jarana popular, la criollada y la farra eran cuestión del día... donde, como buenos criollos, se asistía a las verbenas de la Virgen del Carmen y del Cocharcas. Y tal vez sea por eso que aún me estremezco al escuchar alguna canción criolla que escarbe en mi pasado, tal vez sea porque recuerdo el bailar de la mano con mi padre o estar al cuidado de mi abuela mientras ella me cantaba desde su cocina, tal vez sean esos momentos los que marcaron mi risueña y jaranera manera de ser, de expresarme, de ser tan "criolla" muchas veces... Tal vez hoy, ya lejos de aquellos tiempos y de aquel lugar, me sienta rara al volver a caminar por aquel barrio de mi ilusión del que me alejé, pensando que al volver no fuera el mundo cruel... y que hoy en día se ha convertido en algo extraño, a veces ajeno para mi...

Y es que cuando naces de Barrios Altos un pedazo de tu alma se queda allá incrustado, como queriendo formar parte de otra jarana, llamándote para que vuelvas a bailar, a sacar chispa del suelo así agitando el blanco pañuelo al ritmo de una marinera.

Gracias a Dios por los Barrios Altos... gracias a Dios por la música criolla.

P.D: esta canción es la que mejor señala mi memoria hacia mi barrio, De vuelta al Barrio - Felipe Pinglo